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Bufés ¿Adónde va lo que sobra?

Por seguridad alimentaria, una cantidad ínfima de los excedentes de los bufés llega a personas necesitadas. La nueva Ley de Desperdicio Alimentario promueve reducir sobrantes y su donación con carácter solidario

El pasado 11 de mayo el Congreso aprueba la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que ahora pasará por el Senado. Pionera en España y amparada en el Parlamento Europeo y en la Agenda 2030, persigue reducir en un 50% el desperdicio en toda la cadena alimentaria, así como gestionar correctamente los excedentes.

Obliga a “las empresas de hostelería a facilitar al consumidor que pueda llevarse, sin coste adicional, los alimentos que no haya consumido en envases aptos, reutilizables o reciclables”. Quedan excluidos los bufés libres. Para estos la Ley no establece, de momento, obligación, pero marca entre sus fines específicos “fomentar la donación garantizando la seguridad alimentaria y la trazabilidad”, así como “recuperar y distribuir los excedentes con fines solidarios”.

Viva Lanzarote se ha dirigido a la asociación que representa a la patronal del sector, Asolan. Al haber declinado responder hasta la aprobación definitiva del texto, hemos recurrido a otras fuentes.

Yasmín Silva, responsable insular de Hostelería de UGT, apunta que “Sanidad impide que salga comida de los bufés de los hoteles. Muchas empresas lo prohíben de forma expresa, incluso a sus empleados, al no poder hacerse responsable de su salubridad fuera del establecimiento”. Vanesa Frahija, secretaria insular de CC.OO.: “Se tira a la basura el excedente en base a la normativa sanitaria”.

Consultados los colectivos asistenciales de Lanzarote, Cáritas, Emerlan ONG y Cruz Roja afirman haber recibido de los hoteles sólo alimentos no elaborados y durante la pandemia.

Sor Ana Rodríguez, de Calor y Café: “En 2014, dos meses, nos traían purés de verdura y algunas ensaladas, pero desistí porque prefiero cocinar yo y darles algo presentable”. “También, –añade- y a través de Rotarios, potaje del día, una vez a la semana, que iban ellos mismos a recogerlos. Eran alimentos de más calidad”.

Inmaculada Dévora, de la Fundación Canaria Flora Acoge: “Tenemos un comedor en el que atendemos a unas cuarenta personas y cuatro hoteles nos ceden cada semana los excedentes. Puntualmente, han cocinado para nosotros. Llevan diez años donando comida y los Rotarios nos facilitan los envases isotérmicos”.

Por otra parte, desde los Centros de Arte, Cultura y Turismo, apuntan que en “nuestros establecimientos ya disponemos de los envases exigidos para que los clientes que lo deseen puedan llevarse el sobrante de su consumición”. Igualmente, muchos restaurantes de la isla se han adelantado y ya ofrecen este servicio.

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