Espectaculares playas del norte de España

Desde Zumaia hasta Las Catedrales, pasando por Covachos y Torimbia, una ruta entre playas asombrosas, esculpidas por la niebla, las mareas y el Atlántico. El norte ofrece otra forma de entender el verano.

De Euskadi a Galicia, Itzurun (Zumaia), Covachos, Torimbia y Praia de Augas Santas (Las Catedrales) enlazan cuatro maneras distintas de mirar el Atlántico entre acantilados, mareas y pueblos marineros. Otro paisaje, temperaturas suaves y una experiencia reparadora y estimulante. Tanto si quieres hacer la ruta completa como si prefieres adaptarla, en estas playas del norte el viaje empieza en ti mucho antes de llegar a la arena.

Zumaia está en Gipuzkoa, a unos 30 minutos de San Sebastián. La playa de Itzurun, a unos diez minutos caminando desde el centro, parece sacada de otro planeta. Sus enormes paredes de flysch —capas de roca moldeadas durante millones de años por el mar Cantábrico— convierten el paisaje en una experiencia casi irreal. En la bajamar, quedan al descubierto plataformas y estratos que se pierden hacia el horizonte. Por esta impresionante singularidad geológica, Itzurun forma parte del Geoparque de la Costa Vasca.

Aunque está muy concurrida en julio y agosto, aquí la playa se vive de otra manera. Menos orientada al calor y más a caminar, contemplar y dejarse envolver por el Atlántico. Y donde acaba la arena empieza un casco urbano tan pintoresco como auténtico, en el que se puede disfrutar de la buena mesa vasca. Entre otras curiosidades, la Ermita de San Telmo aparece en la película Ocho apellidos vascos e Itzurun es uno de los escenarios más icónicos de la séptima temporada de la serie Juego de Tronos.

En la costa occidental de Cantabria, a unos 20 minutos de Santander, Covachos es una playa más pequeña e íntima. Sorprende por su arena clara, la asombrosa transparencia de sus aguas y la pequeña isla rocosa frente a la playa, unida a tierra por un banco de arena durante la bajamar.

Covachos está protegida por laderas verdes y acantilados, y modelada por las mareas. En ella, el Atlántico se siente más cercano y silencioso. Aunque el acceso exige bajar una pendiente pronunciada, la recompensa es una experiencia de playa pausada y muy distinta a la de los grandes arenales turísticos. Tras la visita, Santander y toda la costa cercana ofrecen buenos restaurantes y algunos de los paisajes más elegantes del norte peninsular.

La playa de Torimbia se encuentra en el concejo de Llanes, en plena costa oriental asturiana. Dibuja una gran media luna que queda abrigada por montañas suaves y prados, y abierta al mar. Transmite una libertad y un aislamiento difíciles de encontrar en playas más urbanas. El acceso obliga a caminar unos minutos, pero el regalo compensa: arena dorada, mar abierto y una de las panorámicas más reconocibles de la costa cantábrica. En Torimbia, el Atlántico vuelve a mostrarse pausado y envolvente. Es una playa pensada más para desconectar, caminar y contemplar que para vivir el ritmo del verano convencional.

Este camino culmina en Praia de Augas Santas, conocida como Las Catedrales, en el gran poniente atlántico gallego. Apartada de lo convencional, es un museo natural en el que la orilla acaricia enormes tótemes y arcos de roca modelados durante siglos por el viento y las olas. La visita requiere reserva, que es gratuita, pero en verano conviene gestionarla online con antelación y coincidiendo con la bajamar. Es entonces cuando el paisaje revela toda su dimensión. Muy cerca está Ribadeo, donde Praia das Illas o Praia Os Castros son playas de hamaca, sombrilla y baño que permiten completar la experiencia entre emoción atlántica, gastronomía y mar abierto.

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