La Frauscher x Porsche 850 Fantom Air no es una lancha deportiva con alma de coche. Es, literalmente, un Porsche eléctrico trasladado al agua. De hecho, el primero concebido para navegar. El proyecto nace de la colaboración entre el astillero austriaco Frauscher y la firma de Stuttgart, que ha adaptado la tecnología de sus modelos eléctricos a un formato náutico de altas prestaciones.
Bajo cubierta hay un motor síncrono de hasta 544 CV alimentado por una batería de 100 kWh y arquitectura de 800 voltios, que le otorga la aceleración inmediata y lineal propia de cualquier Porsche eléctrico ‘de carretera’ y también la posibilidad de cargar rápidamente del 10 al 80 % en aproximadamente media hora. En el agua, alcanza unos 45 nudos (85 km/h) y ofrece una autonomía realista de entre dos y tres horas de navegación deportiva.
Está concebida como una ‘day boat’ abierta y la experiencia a bordo refuerza ese enfoque: volante, interfaz digital y modos de conducción (Docking, Range, Sport, Sport Plus) replican la lógica de un coche, pero en silencio casi total, sin vibraciones ni emisiones. Con sus 8,67 metros de eslora y su capacidad para nueve pasajeros, está pensada para el disfrute inmediato. Más que un ejercicio de estilo, supone la electrificación del lujo náutico con ADN automovilístico.


