Soledad no deseada en Lanzarote

Se ha consolidado el mantra social de que la soledad es la epidemia del siglo XXI. El problema tiene múltiples aristas y perfiles y las instituciones de Lanzarote lo tratan en función de su gravedad y urgencia, ofreciendo puertas a las que llamar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la soledad como una experiencia subjetiva y dolorosa sujeta a una diferencia entre las conexiones sociales que una persona tiene y las que desea o necesita. Hilando más fino, estamos ante un problema transversal con perfiles muy diversos. La OMS no la considera una patología de salud mental sino un factor de riesgo que puede derivar en depresión, ansiedad u otros.

Este problema presenta distintos grados de situación y percepción personal. Aislamiento: cuántos vínculos tengo. Soledad no deseada: cómo vivo estos vínculos. Y exclusión social, con la incidencia de situaciones que generan dependencia: qué limita o dificulta mi participación social. Los mayores no son el segmento más afectado por la soledad. Según la OMS, su incidencia es mayor entre los adolescentes, desciende progresivamente con la edad y afecta ligeramente más a las mujeres.

Apunta el consejero de Bienestar Social e Inclusión, Marci Acuña, que “en Lanzarote, las instituciones hemos preferido acudir a lo más urgente y grave: atender a las personas en situación de exclusión. Se les ofrece acogida, alimento, protección y asistencia psicológica”. “En 2024 —prosigue— creamos el Servicio Especializado de Inclusión e Intervención Social, un organismo estructural que dispone de 60 plazas de acogida temporal, gestiona programas de acompañamiento, ha apoyado proyectos de Cruz Roja, Flora Acoge y Emerlán y se coordina con las áreas de Asuntos Sociales de los ayuntamientos”.

Eva Torres, coordinadora de Inclusión, señala que el Servicio atendió en 2024 a 1.400 personas y a 1.376 en 2025. Cita a la Unidad de Salud Mental, a las mencionadas organizaciones y a los centros de salud como auxilio de primera instancia. Para quienes la soledad no haya derivado en una patología, aconseja apuntarse a actividades en grupo o los centros socioculturales.

Maite Corujo, responsable del área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Arrecife, señala que “tenemos el servicio de atención en domicilio y un programa de charlas con la psicóloga para estos perfiles”. Emerlán ofrece plazas de acogida; Cruz Roja Lanzarote y Flora Acoge disponen de servicios multidisciplinares con trabajadores sociales y psicólogos.

Montse González, directora de Flora Acoge, explicó que “tenemos dos programas dirigidos a mayores en soledad. Uno específico de acompañamiento en domicilio, financiado por el Gobierno de Canarias, y otro de envejecimiento activo para la socialización y psicomotricidad”.

En Lanzarote hay colectivos específicos como Mararía, para mujeres; Adislan, para personas con diversidad funcional; COGAL y Lánzate, para el colectivo LGTBI+; o El Cribo, para personas con patologías de salud mental.

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