El galgo afgano es una de las razas caninas más antiguas del mundo. Tras su porte espectacular y su aspecto inconfundible hay un perro resistente, veloz e independiente, criado para la caza pero adaptado al hogar y de carácter sociable.
Proviene de las montañas de Afganistán, donde acompañó durante siglos a tribus nómadas en la caza de liebres, gacelas e incluso lobos. Destaca por su combinación de velocidad, agilidad y resistencia. Su largo y espeso pelaje, su rasgo más distintivo, le protegía de las bajas temperaturas. Hoy condiciona su adaptación a los climas cálidos.
Podría vivir en Lanzarote siempre que disponga de sombra, agua fresca y se evite el ejercicio intenso durante las horas de mayor calor. Aunque soporta bien la actividad física, su abundante manto exige prestar especial atención al sobrecalentamiento, especialmente en verano.
En general, hablamos de un perro de gran porte. Los machos alcanzan entre 68 y 74 centímetros de altura a la cruz, mientras que las hembras suelen medir entre 63 y 69 centímetros. El peso oscila normalmente entre 20 y 30 kilogramos y su esperanza de vida se sitúa entre los 12 y los 15 años.
Podría decirse que tiene un temperamento a dos velocidades. Es un perro tranquilo en el hogar, pero activo cuando sale al exterior. Suele mostrarse reservado con los desconocidos y muy unido a su familia, aunque sin mostrar la dependencia emocional de otras razas. Convive bien con niños y con otros perros si ha sido correctamente socializado desde cachorro. Por su marcado instinto de cazador, no conviene dejarlo suelto y sin control en espacios abiertos.
La alimentación debe adaptarse a cada etapa de su vida y a su nivel de actividad, utilizando piensos de alta calidad para razas medianas y grandes. Como en cualquier perro, es importante evitar el sobrepeso para proteger sus articulaciones.
El principal cuidado que requiere esta raza es el mantenimiento de su elegante pelaje. Necesita varios cepillados semanales para evitar nudos y mantenerlo limpio y brillante. En perros jóvenes, durante la transición de cachorro al adulto, conviene aumentar la frecuencia de los cepillados. En ejemplares adultos puede apreciarse un ligero aumento de su caída en primavera y otoño. También precisa de baños periódicos para conservar el pelo limpio y libre de nudos. Conviene, igualmente, revisar con regularidad sus orejas, uñas y dentadura.
Aunque suele gozar de buena salud, el galgo afgano presenta cierta predisposición a padecer displasia de cadera, cataratas, atrofia progresiva de retina, hipotiroidismo y torsión gástrica. Esta última es una afección grave, pero su riesgo puede reducirse repartiendo la comida en varias tomas y evitando el ejercicio intenso antes y después de las comidas.



