Fútbol femenino en Lanzarote

En apenas 25 años, el fútbol femenino ha pasado en Lanzarote de 0 a 450 federadas, seis equipos sénior y una estructura de base que permite a las futbolistas pensar en compatibilizar estudios y llegar a equipos de élite.

Estrenaba Lanzarote el siglo XXI con el casillero del fútbol femenino federado a cero. Con las nuevas ligas interinsulares y provinciales, a principios de los dos mil surgieron en la isla los primeros equipos femeninos: Orientación Marítima, CD Lomo, CD Tinajo o el entonces CD Tías, divisiones de los ya asentados clubes masculinos.

Esta temporada 2025-26 el fútbol femenino en la isla refleja una estructura mucho más asentada, con seis equipos sénior federados y repartidos en distintas competiciones oficiales. El CD Orientación Marítima, primer equipo femenino lanzaroteño en disputar la Copa de la Reina (2024/25), junto al CD Tinajo e Inter Playa Honda, juegan la Liga Preferente Femenina. Y en la Primera Femenina Lanzarote-Fuerteventura compiten Sporting Tías, FC Puerto del Carmen y CD Lomo. En el camino quedaron proyectos femeninos como la división femenina de la U.D. Lanzarote o el Maciot Sport.

Jack Talbot es el auténtico hombre del fútbol femenino en Lanzarote. Su trayectoria de más de veinte años y su perspectiva de “una evolución fuerte y sólida” se refuerza con los datos oficiales: Lanzarote cuenta hoy con unas 450 futbolistas federadas en activo. De ellas, 120 o 140 jugadoras integran los seis equipos absolutos, mientras que unas 300 niñas y jóvenes integran las categorías de base y cantera.

La gran diferencia está en el fútbol base, con la creación este año de la Liga FUTureFEM Las Palmas, impulsada por la Federación Interinsular. Julio Cabrera es segundo entrenador del CD Puerto del Carmen, junto a Talbot. Explica Cabrera que “es una competición específica para niñas y adolescentes de doce a dieciocho años, de las categorías Infantil, Cadete y Juvenil. Esto les permite disfrutar del fútbol con una exigencia menor y sin tener que enfrentarse a futbolistas adultas de hasta treinta años o más”.

Inés Cabrera es su hija, tiene catorce años y mira hacia adelante: “Acabada esta competición, quiero seguir jugando al fútbol en una categoría superior, pero dónde y cuál dependerá de mis estudios, que quiero ir a la universidad”. Inés, que se confiesa colchonera, aspira a “jugar en un club profesional, ojalá en el Atlético de Madrid”, y tiene de referentes a centrocampistas creativas, –como ella– “Aitana Bonmatí y Jenny Hermoso”.

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