Dos bodegas lanzaroteñas, Erupción y Timanfaya, participaron en la última edición del mayor evento mundial dedicado a los vinos generosos, celebrado en Jerez. Sirvió para darse a conocer y abrir mercados. Aseguran que repetirán.
La feria internacional de los vinos generosos Vinoble volvió a contar, en su 13ª edición, con un stand de Canarias. Bajo el paraguas del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, ICCA, participaron en el evento las bodegas lanzaroteñas Timanfaya y Erupción, junto a otros seis productores de Tenerife y La Palma.
Los enólogos y propietarios de Bodegas Erupción y Timanfaya, Amor López y Alberto González, respectivamente, expresaron su satisfacción por haber tomado parte en el enorme escaparate del sector que supone esta feria y manifestaron su intención de volver. Según la organización de Vinoble, hubo 7.389 visitantes de 40 nacionalidades y más de 800 vinos presentados por 116 bodegas.
Para Amor López Sirvent, fundadora, gerente y enóloga de Bodega Erupción, “Vinoble ha supuesto un altavoz potente y un gran escaparate en el que me alegro de haber estado, pero no se ha traducido de momento en propuestas de comercialización o distribución. Se conoce a mucha gente y se pueden hacer contactos interesantes, pero hay una realidad logística y fiscal que dificulta mucho estar presentes incluso en la península, que lo estoy, más aún fuera de España”.
Entiende la CEO de Erupción que su corta andadura de cinco años, una vendimia mucho más limitada que otras DO y la elaboración de vinos de guarda sitúan su producción, por escasez y rareza, en un segmento de alta gama. Por costes, esto dificulta aún más su internacionalización.
Llevó Erupción dos vinos: Milagro de Magmasía Selección (añada 2022), un malvasía volcánica 100%, seco con 34 meses de crianza sobre lías; y Piroclastos Dulce, cosecha 2011, un moscatel de Alejandría 100% naturalmente dulce de cepas criadas en chabocos (grietas de la lava).
Más satisfecho quedó Alberto González Plasencia, propietario y enólogo de Bodega Timanfaya. “Vinoble ha sido una cita para apuntarla y repetirla, pero llevando más vino. Hubo mucho interés y demanda; algunos incluso han venido luego a visitar la bodega y unos rusos quisieron comprarnos todo el vino allí mismo, hasta doblando su precio”.
“También –prosigue– nos han ofrecido distribución en la península, y la ampliación de producción que tenemos en curso nos permitirá abrirnos al mercado oriental, que me interesa bastante. Creo que este impacto y este eco son positivos más allá de mi bodega, para todas las de la DO Vinos de Lanzarote”. Alberto llevó a Vinoble su Timanfaya Malvasía Dulce Natural y Moscatel Dulce 1999, criado en una cueva volcánica subterránea.


