TRC, cemento con fibras textiles recicladas

El TRC (Textile Reinforced Concrete) demostró en las últimas décadas que los refuerzos textiles podían mejorar el comportamiento del hormigón y otros materiales derivados del cemento. Sobre esa base, la construcción explora ahora la posibilidad de aprovechar los excedentes de la industria textil. Cada año, toneladas de ropa usada y residuos acaban desechados.

Ya existen ejemplos reales como UltraTouch, de Henry Company, un aislamiento fabricado con fibras de denim reciclado. Métisse, impulsado por Le Relais, reutiliza algodón procedente de prendas usadas en paneles aislantes. Solid Textile Board, desarrollado por Really, transforma residuos textiles en tableros rígidos para interiorismo y mobiliario.

También se investigan mezclas basadas en distintos cementos con fibras recicladas de algodón, poliéster o nylon para ayudar a controlar microfisuras y mejorar determinadas prestaciones mecánicas.

Aunque existen desarrollos previos, su impulso más visible se concentra en los últimos años, de la mano de la economía circular y la presión por reducir residuos industriales. Su implantación aún no es masiva y depende de cada uso, donde resistencia, estabilidad y durabilidad siguen siendo claves. Sin embargo, representan una línea de innovación cada vez más sólida: convertir desechos textiles en recursos útiles para construir mejor… ¿Y más barato?

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