«La libertad creativa es lo único que importa»
Carmela García, lanzaroteña y Premio Nacional de Fotografía 2025, habla de su universo creativo: imágenes llenas de simbolismo femenino y en gran formato, para que el espectador pueda entrar y sumergirse en ellas.
¿En qué momento empezaste a sentir que la fotografía no debía limitarse a registrar lo que ves?
A finales de los noventa empecé a trabajar en mi estudio con muñequitas Barbie de mis sobrinas, que ya no utilizaban. Con ellas construía escenas, las manipulaba y las transformaba. Después, las fotografiaba con una cámara de medio formato con la que luego haría gran parte de mi trabajo. Estas imágenes hablaban de la opresión, el maltrato y el aislamiento que la sociedad impone a las mujeres. Esas fotos viajaron conmigo a Madrid, fueron expuestas en grandes formatos y ahí empezó mi aventura profesional.
¿Qué lugar ocupa el cuerpo en tu trabajo: es un elemento narrativo, simbólico o algo más difícil de nombrar?
El cuerpo de la mujer está lleno de simbolismo. Es un eje narrativo esencial y una herramienta llena de significados que me ha permitido proyectar imágenes que son de otro mundo. Esas imágenes son yo misma a la vez. Por otra parte, el cuerpo físico es el lugar donde tenemos nuestra experiencia de vida. Y luego está el cuerpo mundo, que es por donde nos vamos deslizando: las calles, la naturaleza, los otros seres… En esa interacción transcurren mis fotos.
“Mi acercamiento al espacio mudo y a la luz proviene de Lanzarote”
¿Qué peso real tiene Lanzarote en tu forma de construir imágenes hoy?
Mucho. Mi acercamiento al espacio mudo y a la luz proviene de esa isla. Mi padre me enseñó desde pequeña que la luz cada día era distinta, que iba cambiando a lo largo del día sobre las montañas. Eso es ver y a partir de ahí ya construyes.
Cuando trabajas, ¿buscas control absoluto o necesitas que algo se escape?
El control absoluto no existe. Hay un marco de preparación necesario y hay que dejar espacio en él a la sorpresa y a la improvisación. El azar suele dejar regalos maravillosos y sorprendentes.
¿Cómo se gestiona el equilibrio entre reconocimiento institucional y libertad creativa?
La libertad creativa es lo único que importa. A los reconocimientos se les dan las gracias.
¿Hay algo de tu propio lenguaje que sientas que deberías cuestionar o incluso romper?
No, para nada. Me gusta mi mundo, me siento cómoda y es muy variado. Me permite trabajar con los asuntos que me interesan y dejar que se vayan transformando igual que me transformo yo misma. Las imágenes son infinitas, igual que nuestra imaginación.


