Mercedes-AMG ONE

Directamente desde el box de la escudería de Fórmula Uno, el Mercedes-AMG ONE lleva a la carretera la tecnología híbrida más avanzada desarrollada para la máxima categoría del automovilismo. Es lo más cercano hoy a un monoplaza matriculable.

El AMG ONE no es un coche. Es la historia de un sueño. Durante décadas, los ingenieros de Mercedes-Benz alimentaron una idea inalcanzable: trasladar a un automóvil de carretera el corazón tecnológico de un Fórmula 1 sin renunciar a su esencia. No se trataba de fabricar un deportivo más potente o más rápido, sino de sacar de los circuitos una mecánica concebida exclusivamente para ganar Grandes Premios.

El desafío superó las previsiones y costó años de desarrollo, retrasos y complejos desafíos técnicos a los ingenieros de la marca y a los especialistas de Mercedes-AMG High Performance Powertrains, responsables de los propulsores del equipo de Fórmula Uno.

Así nació el Mercedes-AMG ONE, el puente más directo construido hasta la fecha entre la competición y la carretera. Bajo su carrocería late un motor V6 turbo híbrido de 1,6 litros y cuatro motores eléctricos que desarrollan conjuntamente 1.063 CV.

A ello se suman soluciones, como el sistema MGU-H, el MGU-K, DRS (Drag Reduction System), la aerodinámica activa, la suspensión push-rod o un monocasco de fibra de carbono. El resultado es un bólido capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos, alcanzar los 352 km/h y convertirse en el primer coche homologado para carretera en bajar de 6:30 en Nürburgring (6:29.090).

Cada una de las 275 unidades se ensambla prácticamente de forma artesanal en las instalaciones de Multimatic, en Coventry (Reino Unido). El sistema de propulsión llega desde Brixworth, sede de Mercedes-AMG High Performance Powertrains, responsable de las unidades de potencia del equipo oficial de Fórmula Uno. Su precio, superior a 2,2 millones de euros antes de impuestos, no impidió que toda la producción estuviera vendida antes de iniciarse, en 2022.

El habitáculo, presidido por un volante de diseño rectangular repleto de mandos y levas, incorpora dos pantallas digitales que concentran toda la información sobre la conducción y el sistema multimedia MBUX. Los asientos, integrados en el monocasco de fibra de carbono, permiten adaptar la posición de conducción mediante el reglaje del volante y los pedales.

Materiales como la fibra de carbono, la microfibra y el cuero conviven con un equipamiento que incluye climatización, cámara de visión trasera y los sistemas de seguridad

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