Nuevos vinos espumosos de Lanzarote

Los espumosos lanzaroteños viven un momento de gran creatividad. Nuevas elaboraciones más allá de la Malvasía Volcánica amplían una categoría emergente que explora sensaciones en una tendencia que vino para quedarse.

La fama de los vinos lanzaroteños se sustenta en la singularidad de la Malvasía Volcánica, una variedad prefiloxérica única en el mundo. Sin embargo, en los últimos años las burbujas han comenzado a escribir una historia propia, con un precedente importante: el primer vino espumoso de Canarias se hizo en Lanzarote con Malvasía Volcánica en la década de los 90.

El auge de los espumosos no responde a una tendencia pasajera, sino a la evolución natural de un sector que busca ampliar horizontes sin perder su identidad. La elevada acidez natural de las uvas, la vendimia temprana y la personalidad que imprimen el rofe, los vientos alisios y la influencia atlántica ofrecen condiciones especialmente favorables para elaborar espumosos de calidad. El resultado son vinos de gran frescura y finura, capaces de competir por personalidad y autenticidad más que por volumen.

Aunque la Malvasía Volcánica sigue siendo la gran protagonista de esta categoría, el panorama se ha enriquecido con propuestas que engloban otras variedades tradicionales del viñedo lanzaroteño. Diego, Listán Blanco, Moscatel e incluso Listán Negro para la producción de espumosos rosados muestran comportamientos muy interesantes en este tipo de elaboraciones. Aportan perfiles aromáticos y estructurales diferentes y amplían el abanico de estilos sin renunciar al carácter volcánico que define a los vinos de la isla.

La producción continúa siendo limitada y, en muchos casos, fruto de proyectos casi artesanales. Precisamente esa dimensión permite a los bodegueros trabajar con libertad, ensayando distintos tiempos de crianza sobre lías, métodos de elaboración y ensamblajes varietales que enriquecen la oferta. Los espumosos de Lanzarote son ya una categoría consolidada y, a la vez, un territorio de exploración enológica en el que tradición e innovación conviven de forma natural.

Esta nueva generación de espumosos confirma que el potencial del viñedo conejero va mucho más allá de sus blancos tranquilos, con prestigio nacional e internacional. Cada botella constituye una nueva interpretación del paisaje volcánico: vinos precisos, vibrantes y con una identidad inconfundible, que reflejan la capacidad de la isla para reinventarse sin perder el vínculo con su territorio.

Pedro J. Benasco Curbelo. Cmte. Cata. DO Vinos de Lanzarote

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