Hay alimentos que, por su extraordinaria calidad o por su rareza, son toda una experiencia y la Navidad es un momento ideal para disfrutar de la intimidad de un capricho premium.
Existen productos lujosos, de alta gama, y luego están aquellos que entran en la categoría de caprichos reservados a momentos especiales. Más que sabores, son experiencias exclusivas.
El caviar está en la cúspide del imaginario de lo lujoso. Su nombre te lleva a las orillas del mar Caspio, en Rusia o en Irán. Sin embargo, hay una excepción premium que se produce en España. Es el caviar 100% ecológico de Riofrío, en Granada.
Elaborado a los pies de Sierra Nevada con huevas de esturión criado en aguas de extraordinaria pureza, el caviar de Riofrío fue el primero del mundo en obtener la certificación ecológica. Su textura cremosa, su delicado equilibrio entre notas marinas y mantecosas y su producción limitada lo han convertido en un referente internacional.
Pocas materias primas despiertan tanta fascinación como la trufa blanca de Alba. Este hongo silvestre sólo puede recolectarse durante unas pocas semanas al año, con ayuda de perros adiestrados, en determinadas zonas del Piamonte italiano. Su aroma, intenso e inconfundible, hace de un plato de pasta, un risotto o unos huevos fritos una experiencia inolvidable.
También italiano, el auténtico Aceto Balsámico Tradicional de Módena DOP difiere radicalmente del vinagre balsámico comercial. Se elabora solo con mosto cocido de uva y envejece durante un mínimo de doce años en una sucesión de pequeñas barricas de distintas maderas. El resultado es un condimento denso, complejo, negro con ribetes cobrizos y extraordinariamente aromático. Bastan unas gotas para realzar quesos curados, carnes, frutas o helados.
Dulce y exótica, la vainilla de Tahití destaca por una profundidad aromática mucho más floral, afrutada y delicada que la utilizada habitualmente en repostería. La variedad cultivada en la Polinesia Francesa requiere la polinización manual de cada flor y meses de curación. Su aportación es muy difícil de igualar tanto en elaboraciones dulces como saladas.
Y ya en la liga de los grandes placeres secretos: el chocolate. El Porcelana está considerado uno de los cacaos más exclusivos del planeta. Procede de una antigua variedad criolla cultivada principalmente en Venezuela. Sus semillas, de color muy claro, dan origen a un chocolate de extraordinaria finura, con muy poco amargor y una complejidad aromática en la que aparecen notas de frutos secos, miel, flores y caramelo. Cada tableta es una pequeña obra de arte.


