La revista bilingüe de Lanzarote

Umami canario

Es el sabor que siempre estuvo ahí, antes de que alguien lo llamara así. Madurándose en la profundidad invisible de la cocina isleña. Nacido del mar. Curtido en la sal y el tiempo. Es ese ‘sabe a más’ que define muchos platos sin que sepas encontrarlo. El ingrediente que sólo habla el idioma de las sensaciones.

En algunas cocinas canarias se está experimentando con pescados canarios: vieja, cherne, bocinegro, caballa o túnidos menores. Se aplican diferentes técnicas como la salazón o el madurado y se trabaja con buena materia prima, priorizando el producto de calidad para generar a partir de él concentrados que puedan servir más como aditivos que como ingredientes.

En esta búsqueda, incipiente, embrionaria, el romanticismo de la alquimia y técnicas ancestrales convive con procesos, tecnología y laboratorio. El oro que se pretende alcanzar es un mono glutamato sódico, GMS, pero en una versión natural. Un umami complejo, salino y elegante.

Y no solo de origen marino. Ese GMS natural y canario puede partir de verduras, frutas, quesos, flores, raíces o especias. Queda definir su presentación: un aditivo líquido y potente, una pasta untuosa —como la miso japonesa— o en copos secos.

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