Moda otoño 2026

La chaqueta utilitaria. Apunta a prenda protagonista del otoño. Inspirada en la ropa de trabajo, recupera bolsillos de parche, botones visibles, cuellos altos y mangas estructuradas, ahora sobre siluetas más cuidadas. Desde versiones ‘cropped’ hasta diseños en tweed, tonos pastel y bordados. La han llevado a Madrid Fashion Week JCPajares, Claro Couture o Teresa Helbig.

Sastrería marcada, básico de armario. Hombros rotundos, hombreras pronunciadas y cinturas entalladas renuevan el traje, para ellas y para ellos. Conviven la construcción precisa con drapeados, texturizados y tonos profundos. Adolfo Domínguez lleva a 080 Barcelona una sastrería experimental, con chaquetas de hombros amplios, cintura ajustable, grafismos y estampados.

Prendas de abrigo con carácter. Loewe gobierna el otoño con volúmenes generosos y materiales que reclaman atención. Abrigos largos y estructurados conviven con ponchos, bombers ‘oversize’ y anoraks de aspecto técnico. Lana, napa, pelo y borrego aportan textura, mientras el cuero adquiere formas escultóricas y los tonos neutros se alternan con rojo, naranja o amarillo.

Berenjena y contraste de texturas. Del púrpura oscuro a los matices próximos al burdeos, el berenjena se impone como color de temporada, acompañado por granates, coñac y verdes profundos, presentes en firmas como The Label Edition. En los tejidos, Doblas y Acromatyx apuestan por el contraste: lanas y panas frente a rasos y satenes brillantes, polipiel y acabados metalizados.

¡Fiesta, fiesta! Con el Fin de Año en la diana, reclaman su sitio en la noche transparencias, lentejuelas, lúrex y tonos metálicos. En Madrid las muestran Johanna Ortiz, Pedro del Hierro, Isabel Sanchís o Claro Couture, que las combina con terciopelo. Lola Casademunt añade lentejuelas y hombrera ochentera. El oro gana enteros en vestidos y conjuntos de Ferragamo, Akris o Emilia Wickstead, mientras Valentino abraza el exceso y Chanel juega con tweed transparente y faldas de lúrex. Para ellos, sastrería pero suavizada. El traje de noche gana textura: terciopelo fluido en Armani, Canali o Amiri, mientras Dolce & Gabbana reivindica el esmoquin oscuro con fajín.

¡Adiós XXL, adiós! El ‘oversize’ pierde terreno. La ropa se arrima al cuerpo. Prada, Gucci o Saint Laurent recuperan chaquetas y abrigos de líneas más definidas, mientras el pantalón modera volúmenes sin renunciar a la comodidad. También vuelve el color: rojos, verdes, amarillos o púrpuras animan la temporada.

Complementos con intención. Bolsos más grandes, acabados más táctiles. Ganan terreno los Amazona y Flamenco de Loewe. A sus pies, zapatillas ‘slim’ de líneas estilizadas en Chloé, Jacquemus o Gucci. Bufandas y echarpes conquistan los hombros, mientras la joyería recupera el broche, visible y rotundo.

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