Canarias puede pasar de construir con roca volcánica a fabricar la próxima generación de cementos sostenibles. Este cemento alternativo se llama geopolímero volcánico. Añade activadores alcalinos a la lava y permite incorporar cenizas industriales. Es apto para impresión 3D, muy moldeable, resistente a la salinidad, al fuego y reduce hasta un 80% su huella de carbono respecto al cemento.
Se conoce desde los años ‘70 u ’80 pero es en esta década cuando está pasando de los laboratorios y los registros de prototipos a la industria. La síntesis de sus componentes no fragua. Se endurece por polimerización. Forma una red tridimensional muy resistente que no necesita cocción a 1.450º C porque su activación es química, no térmica. Esto supone un ahorro energético, económico y medioambiental.
Los geopolímeros mantienen la estética volcánica, son sostenibles y tienen futuro en la construcción de obra civil e infraestructura urbana por su durabilidad y mantenimiento.
En los próximos cinco a diez años, si se escala la producción, los geopolímeros serán más baratos que el cemento. Aunque hay condicionantes como el precio de los activadores, la integración de la impresión 3D y una legislación que incentive o facilite el uso de materiales con baja emisión.


