La revista bilingüe de Lanzarote

Conejos domésticos

El conejo doméstico es una mascota legal pero exigente por sus necesidades y cuidados. Además, es muy sensible al calor y para un clima como el de Lanzarote mejor elige razas de pelo corto.

La Ley 7/2023 permite en España tener conejos como mascota, pero solo el conejo doméstico (Oryctolagus cuniculus). Si planeas tener un conejo como animal de compañía en Canarias debes implantarle un microchip de identificación en una clínica veterinaria, mejor de exóticos, y darle de alta en el Registro Canario de Identificación Animal (ZOOCAN).

Los conejos toleran mal el calor. Hay varias razas, pero lo mejor para Lanzarote es optar por una variedad de pelo corto como Rex o Mini Rex (o cruzados). Su temperatura de confort está entre 10 y 21º C. A partir de 25° C aumenta el riesgo de golpe de calor. Necesitan sombra, buena ventilación y agua fresca.

Su pelo es muy denso y aterciopelado, con gran variedad de tonos. Del blanco al negro, pasando por grises, marrones, gris azulado, crema, rojizo… Y con patrones manchados o ‘point’. Los Rex adultos suelen medir entre 35 y 40 cm, pesar entre 3,4 y 4,8 kg y vivir entre 6 y 8 años. Los Mini Rex están entre los 25 y 30 cm; pesan entre 1,6 y 2 kg y viven de 7 a 10 años. En general, se describen como conejos tranquilos, amistosos y sociables, con un punto curioso y juguetón. No suele gustarles que los cojan en alto o en brazos, pero sí acercarse a explorar, jugar y pedir atención. Lo ideal suele ser al menos una pareja compatible y esterilizada.

Para los conejos en general, hay varios ‘nunca, bajo ningún concepto’: cogerlos por las orejas; levantarlos por la piel del cuello; perseguirlos o acorralarlos; agarrarlos desde arriba y bruscamente, como un depredador. Hazlo despacio, con la mano por delante de la cara y entrando por el lateral.

Su alimentación tiene una base absoluta: heno a libre disposición; verdura de hoja, poco a poco; pienso (poco, en pellets); y agua siempre disponible, en bebedero o cuenco. Evita mezclas con semillas o cereales, pan, galletas, chocolate, ‘snacks’ azucarados y, en general, ‘sobras’. Sus cuidados se centran en: dientes, uñas, cepillado e higiene.

Necesitan un espacio amplio y seguro, tipo ‘parque de bebé’ (3 × 2 × 1 m.), donde puedan moverse con libertad, estirarse completamente, ponerse de pie y dar carreras cortas y saltos cada día. Dentro se monta su base: bandeja higiénica (a modo de arenero); un refugio o casita para esconderse; zona de heno y agua; y un suelo antideslizante, alfombra o esterilla, para que no resbale. Conviene añadir tiempo diario de suelta en una ‘zona segura’, sin cables accesibles ni objetos que pueda roer.

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