El labrador retriever tiene las más altas cotas de popularidad por su carácter noble y su inteligencia. Por su carácter leal y cariñoso es el candidato ideal para ser integrado como un miembro más de la familia.
De cachorro es muy juguetón y un poco trasto. Parece un peluche. Inspira mucha ternura y dan ganas de abrazarlo y achucharlo. Pero crece… De adulto se considera un perro grande, con un peso entre los 25 y los 37 kilos. Con el debido adiestramiento, se convierte en un compañero inteligente, leal, amable y cariñoso. Su esperanza de vida está entre los 10 y los 12 años.
El origen de esta raza se ubica entre Canadá y Reino Unido. Su cuerpo es musculoso, con un pecho ancho, una espalda recta, una cabeza y hocico anchos y una mordedura poderosa. Cabe destacar que su olfato es uno de los más desarrollados entre las razas de perro existentes, por lo que suele utilizarse para la caza y como perro de búsqueda y rescate (K-SAR, Cruz Roja).
Los ojos del Labrador Retriever, color café o castaño, muestran alegría permanente. También su cola, de base gruesa y punta abierta. Su pelaje es muy definitorio de esta raza: corto, liso y abundante dispuesto sobre su piel en doble capa. La interior, impermeable y de textura suave. La exterior, de tacto más duro. Su gama de colores comprende: negro, chocolate y crema, con variantes del más claro hacia el rojizo. En ocasiones, los de color negro pueden presentar pequeñas manchas blancas en el pecho.
Su carácter les distingue notablemente respecto a otras razas. El Labrador tiene apariencia amigable y sociable. Su temperamento, además, es muy estable y está entre las razas más inteligentes del mundo. Por eso su entrenamiento no conlleva complejidad, pero es necesario en su etapa de cachorro.
A pesar de que puede habituarse a vivir en un apartamento, tienden a ser muy activos y enérgicos, por eso requiere de mucha actividad física. Es aconsejable llevarlos a dar largos paseos, de senderismo, al parque o a espacios donde puedan jugar con otros perros. También a la playa, río o lago, porque les gusta el agua. Importante, el control con la comida ya que tiene mucho apetito y tiende a la obesidad.
Por otra parte, suele demandar mucha atención. Este comportamiento puede corregirse un poco en su etapa de cachorro, para evitar que sufra ansiedad cada vez que tú sales.



