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Ermita de Las Nieves

La ermita de Las Nieves recibió durante siglos plegarias por las lluvias, peregrinaciones y romerías, siempre recogidas y devotas. El templo, renovado, mantiene hoy el culto y celebra en agosto sus días grandes.

Al filo del Risco de Famara y a menudo inmersa en la niebla, emerge un pequeño templo blanco escoltado por palmeras. Es el hogar de la Patrona de Lanzarote, Nuestra Señora de las Nieves. El nombramiento llegó el 17 de marzo de 1725 pero la devoción es muy anterior.

El Cronista oficial de Teguise, Francisco Hernández, apunta que “el templo primitivo data de 1427” y señala en un documento que “Antes de finalizar el siglo XVII, la voz de la Virgen de las Nieves ya se había oído en los valles que conducen a la montaña. Apenas se inicia el siglo XVIII su ermita sería el centro mariano más importante de Lanzarote”.

Añade Hernández que “la isla entera acudía a la montaña. En la Virgen trataban de encontrar la solución a sus enfermedades y los problemas familiares… Era la madre, amiga y confidente que no encontraban en la vida dura y difícil del campo conejero”.

Durante siglos fue objeto de plegarias y peregrinaciones. Cada cuatro años se bajaba a la Patrona hasta Teguise, una práctica documentada durante más de doscientos años y que se marca como el posible origen de la romería que cada agosto conduce a miles de devotos hasta la ermita. El templo se renovó y amplió a mediados de los ‘60 y se reabrió en 1972.

El resto del año acuden curiosos, senderistas, gente en bicicleta, pero casi siempre está cerrada. Juan Manuel Molina Benítez es su párroco, al frente también de otros muchos templos del norte de la isla y La Graciosa. Lleva cuatro años al frente y explica que “en Las Nieves hay culto los segundos viernes de cada mes, a las cinco de la tarde”.

Pero su esplendor llega en agosto. “El 5 o, según caiga, el sábado anterior se celebra a las doce de la mañana una función solemne en honor a la Patrona. A continuación, la procesión de unos treinta minutos. Alrededor del templo, si el tiempo lo permite. Si no, en el pórtico”.

“Justo el sábado anterior –prosigue el párroco- es la romería y traen ofrendas, que se entregan a Cáritas. Vienen muchos peregrinos en penitencia y por promesas. Es una celebración recogida y religiosa. Huele más a incienso que a chiringuito. A las siete y media de la tarde, misa de romeros. El día anterior, función religiosa y pregón a cargo de un feligrés, que yo mismo elijo”.

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