Iñaki Lebrero, cocinero que llegó a Lanzarote en 1991, ha vivido desde dentro y participado en la evolución de la gastronomía local. Hoy, asegura, su calidad y variedad están a la altura de cualquier ciudad importante de España.
Formado en la gastronomía vasca, en un momento de gran esplendor y efervescencia creativa, José Ignacio Lebrero, conocido en el sector como Iñaki, en 1991 ya ejercía como cocinero en Bilbao. “Llamé por una oferta laboral en el periódico. La propuesta era atractiva económicamente y ofrecían un apartamento con vistas al mar en Playa Blanca. Mi pareja me animó y nos vinimos. La idea era estar unos meses, conocer la isla y la gastronomía local… Treinta y cinco años hace”.
“En aquellos años –prosigue- la diferencia era muy grande. Yo llegué con aquella base y me encontré un pollo congelado, que nunca antes lo había visto. Todo era demasiado funcional. Sacar adelante muchos menús y rápido. Pero también descubrí ingredientes maravillosos como el aguacate, que tampoco conocía y con el que empecé a experimentar, o el pan con ajo”.
Fueron pasando los años embarcado en el ejercicio de esta profesión, que le encanta pero que califica como “muy voraz en tiempo. Me perdí mucho tiempo personal, con mi familia, los hijos…” Y navegando en el calendario ha presenciado y participado en la gran evolución que, según él, ha experimentado la gastronomía lanzaroteña. “Mejoró mucho y va para arriba”, señala.
“Hoy en Lanzarote se puede comer bien”
“Presencié cómo, por desconocimiento, se iba a enviar a Madrid una caja con merluzas de La Graciosa y cabrachos, que son una maravilla. Hoy se valora más el excelente producto local. Unas papas y unos tomates impresionantes, qué decir del pescado, tan fresco… También es mucho mejor y más rápido el acceso a productos de fuera”.
En esta mejora, Iñaki subraya “la evolución de los profesionales y la valentía de algunos restaurantes que en su momento apostaron por la calidad y ahora recogen los frutos”. “Lanzarote cuenta hoy con excelentes profesionales. Tanto locales como venidos de fuera hace años como Luis León, Nicolás Machín ‘Colacho’, Germán Blanco o Cristian Bolaños… Gente creativa, con iniciativa, que trata bien el producto y respeta el punto de cocción, que es vital en la carne y en el pescado mucho más”.
Para Lebrero, este avance sustancial se sustenta en el residente y el turista con poder adquisitivo. “Hoy –apunta- en Lanzarote se puede comer bien. Obviamente, como en cualquier parte, con una cartera acorde. El producto de calidad cuesta dinero y se paga la sabiduría y la experiencia de los profesionales. Los cocineros ya no son albañiles de la comida”.



