La gran extensión de jable que se adentra en Lanzarote desde Famara es un hábitat protegido. Calificado como la ‘biodiversidad invisible’, las lluvias generosas lo convierten en una pradera exultante de vida y color.
El Parque Natural Archipiélago Chinijo se adentra en Lanzarote integrando dos ecosistemas: el Risco de Famara y el jable, que se extiende hasta Caleta del Caballo y varios kilómetros hacia el interior. Este territorio es también Zona Especial para la Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Geológico (LIG).
El Risco engloba playa, pared de roca casi vertical y ensenadas arenosas en el lado interior. Entre su fauna más significativa están el halcón de Eleonora, la pardela cenicienta y algunas aves marinas habituales en los islotes, así como lagartos e invertebrados, de los que hay catalogadas 1.455 especies.
El desierto del jable es un hábitat sedimentario de enorme interés por su gran biodiversidad. Cuando hay lluvias generosas, una inmensidad de diásporas (semillas, frutos y trozos de plantas secas) que permanecían ocultas y en estado latente convierte la estepa en pradera. Entonces la vida explota, pero es efímera.
En los períodos de aridez, la vida transcurre muy a ras de suelo y resulta difícil ver aves, lagartos, insectos, etcétera. El etnobotánico Jaime Gil lo denomina ‘biodiversidad invisible’. Cita unas 150 especies vegetales inventariadas en el jable y habla de altas concentraciones, 35 especies/m2, en laderas y zonas de influencia, mientras en otras ubicaciones apenas hay una en igual superficie.
Jaime Gil ha publicado, junto con la ingeniera agrónoma Marta Peña, la Guía visual de la flora vascular de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote. Un cuaderno de campo para los integrantes de la Asociación Medioambiental Viento del Noreste, constituida en 2015. Ellos y la empresa Desertwatch.org han observado, vigilado, limpiado y puesto en valor este territorio, generando asimismo actividad divulgativa consultable en su web.
Para el paleontólogo Antonio Sánchez Marco, el jable es un “almacén de información sobre la historia de la vida”. Un elemento transformador de lo que se va depositando en él, a la postre restos fósiles, y que, a su vez, también se va transformando. Por último, Viento del Noreste y Desertwatch.org han definido las actividades que resultan agresivas para este entorno: extracción ilegal de áridos, perros sueltos, vertidos incontrolados, abandono de la agricultura, circulación de vehículos fuera de las pistas, motocross, quads y excursiones de ‘buggies’.



