La revista bilingüe de Lanzarote

Manuel Camejo, diseñador de Carnaval

“Para un diseñador dormir es un lujazo”

Manuel Camejo es titulado en Decoración e Interiorismo así como en Diseño de Moda, de lo que fue profesor dos años con plaza en Madrid. Era feliz y tenía estabilidad laboral, pero le faltaba el mar, sus raíces…

 

“La fiesta me llega desde la cuna. Con solo un año, mi madre me disfrazó de Pierrot”. Cuando aún cursaba segundo de Decoración empezó a diseñar escenarios de Carnaval y en 1989 se inició en vestuarios, con Las Revoltosas. “Siempre tuve una cosa muy clara y fue mi única condición: no diseño disfraces de payaso. Desde entonces, -añade- he creado y confeccionado para muchas agrupaciones, reinas, reyes, murgas…”

“La idea de vestuario la aporto yo y las agrupaciones apuntan alguna pincelada. Hay diferencias entre las vestimentas de hombre y de mujer y, además, las comparsas y los grupos de baile llevan hasta tres atuendos diferentes por temporada, lo que supone un esfuerzo extra. Siempre presento tres propuestas y diseño a partir de la que eligen. Por supuesto, tengo a mis modistas, que miden, cortan, cosen, corrigen… Sin ellas es impensable”.

“Me encanta mi trabajo, tanto el vinculado al Carnaval como el que desarrollo fuera del mismo y que le debo en gran parte a la libertad que siempre me dio mi familia para ser lo que quisiera”. “La industria creativa da muchas satisfacciones y también dinero, sí, pero en Lanzarote no es posible vivir del Carnaval, ni siquiera en Gran Canaria”.

“Requiere mucha dedicación, muchas horas. Para un diseñador dormir es un lujazo. Tienes que viajar para ver, para empaparte de ideas nuevas… Y el siguiente Carnaval empieza cuando estoy dando las últimas puntadas al de este año, aunque el trabajo real arranca en junio. Por supuesto, cada diseño es secreto riguroso”.

“Más allá de la diversión, el Carnaval es la diferencia en sí misma y es increíble la necesidad que hay de poder mostrarse cada uno como es, en toda su dimensión. Aunque tengas que hacerlo desde detrás de un disfraz. Es una paradoja, sí… Además, el Carnaval es respeto a la libertad y ahora siento que vivimos un retroceso. Echo de menos la picardía, el decir las cosas con arte”.

“Y hay una sensación de que es Carnaval todo el año. Somos una esponja de casi cualquier cultura del mundo, por ejemplo Halloween, y ahora llegamos a la nuestra sin el acento de una fiesta única. Además, desde que empieza en Arrecife hasta que acaba en Playa Blanca, estamos de ‘tourné’ un mes y eso también diluye”.

spot_img

Debes leer

Artículo anterior
Artículo siguiente