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Gravel Gardens en Lanzarote

El jardín es un ejercicio de adaptación al medio. Y los ‘gravel gardens’ son la opción ideal para la isla. Un modelo de paisajismo mediterráneo moderno, creado para resistir sequías y simplificar el paisaje.

 

Un ‘gravel garden’ es un jardín seco diseñado sobre una base de grava mineral que constituye la mayor parte del suelo visible. Tiene poco mantenimiento y la vegetación es selectiva, poco densa. Se priorizan especies xerófitas por su menor necesidad de riego y en su diseño se busca una estética contemporánea. Este estilo es tendencia europea en 2026 porque el clima del sur de Europa tiende a la aridez y estos jardines consumen hasta un 80% menos de agua que uno tradicional.

El ‘paso 1’ de ‘lanzarotizar’ un ‘gravel garden’ es sustituir la grava y las rocas de la gran tendencia europea en jardines por rofe y lava. Transforma un jardín seco mediterráneo en un paisaje mineral contemporáneo, que ahora tiene identidad cultural y dialoga con el paisaje volcánico de la isla. Es, además, un material natural, sostenible y disponible en distintos tonos de negro y rojizo.

El uso en viticultura del rofe, picón o lapilli ha demostrado su capacidad y eficiencia para conservar la escasa humedad. Aporta también al paisajismo un contraste dramático con el verde y su capacidad de crear sombras visuales más profundas.

Para la parte verde del jardín, basta con observar el entorno. Elige plantas que se adapten bien al clima local: aloe vera roja y/o amarilla en variedades suaves y gigantes; verodes y aeoniums, agaves, cardones, strelitzias, pitas, dragos pequeños, y como complemento, alguna gramínea resistente.

Completa el diseño paisajístico con roca volcánica. Sustituye como escultura estática a las calizas o travertinos empleados en los ‘gravel gardens’ europeos. En Lanzarote, rocas oscuras, porosas, naturales, de gran presencia, marcan el ritmo y construyen las sombras. Puedes intercalar piedras redondeadas, secundarias, de tonos rojizos o grises. También, elementos en madera clara o forja de hierro en negro mate.

En este tipo de jardines crear ‘negativo’ visual es parte del diseño, porque el vacío se vuelve paisaje, no ausencia. Es decir, el vacío no es lo que falta. Es lo que permite ver. En este caso, tramos de superficies continuas, líneas orgánicas y áreas de menor floración. Zonas de mayor densidad mineral en las que el rofe tome protagonismo. Pocos elementos y bien separados. Como en la música, ritmo lento y silencios que subrayen el protagonismo de plantas y rocas.

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