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Continuation cars, clásicos renacidos

Los ‘Continuation cars’ son coches fabricados hoy por la marca original o bajo su licencia, que siguen las especificaciones, diseño y espíritu de un modelo histórico, pero construido con tecnología actual.

 

Si un día ves en la calle un AC Cobra, un DB5 Goldfinger o un Jaguar XKSS de 1957, calma. No has hecho un viaje en el tiempo. Podría ser un clásico muy bien restaurado, un restomod, o… Un ‘continuation car’. De hecho, hay varias marcas que están rescatando y actualizando algunos de sus clásicos más legendarios.

Otras rozan el concepto como Lamborghini, que está sacando restauraciones profundas del Miura (1966-1973). AC Cars combina la fabricación de originales (nuevos) a partir de los legendarios Cobra GT Roadster y Coupé, con el ‘continuation’ del MKIV de los ’80 y ’90, revisión del Cobra clásico (‘60). También apuesta por esta tendencia Shelby (con licencia para fabricar el Cobra en EE.UU.)

Y son tendencia los ‘continuation’ en 2026 porque, en plena expansión de los coches eléctricos, se ha desatado una enorme nostalgia por motores icónicos como los V8, V12, Bóxer… Las marcas aprovechan el empuje emocional de rescatar modelos míticos, elevados a objetos de deseo en algunas redes sociales. Pero, claro, están al alcance de muy pocos bolsillos.

Aston Martin resucita el DB5 Goldfinger de James Bond (1965) y le añade el apellido ‘continuation’. A las 900 unidades originales suma 25, que se construyen en Newport Pagnell (Buckinghamshire, Inglaterra). Son unas 4.500 horas de trabajo por un precio módico de tres millones de euros.

En enero de este año (2026), Jaguar Classic tenía terminada la producción de tres series de ‘continuation’. Leyendas como el XKSS, el D-Type y el Lightweight E-Type. El C-Type estaba en producción. Cada unidad de éste se ha fabricado con la especificación exacta del coche ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1953, incluido el motor de seis cilindros en línea XK de 3,4 litros con triple carburador Weber 40DCO3 y los entonces innovadores frenos de disco Dunlop, estrenados en competición por el C-Type.

Para dar una idea del valor de estos coches, del Lightweight E-Type se fabricaron seis unidades, a un precio (siempre aproximado) de 1,3 millones de euros. Del XKSS, se construyeron nueve, a 1,2 millones. Del D-Type fueron 25, a dos millones (antes de impuestos), mientras que el precio de cada una de las ocho unidades del C-Type se baraja entre los 1,15 y los 2,3 millones. Todos se vendieron a coleccionistas muy selectos.

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