Según Casa Decor, dícese de la combinación de lo natural y lo surrealista, como revestimientos en piedra y espejos en el techo. Una fusión entre minimalismo y materiales naturales que aporta un dramatismo equilibrado.
Se trata seguramente de la tendencia más atrevida y rompedora entre todas las propuestas de esta edición de Casa Decor. Sobre todo, inesperado: el surrealismo. La fantasía es ahora una herramienta de interiorismo y el hogar, el lienzo ideal en el que explorar la creatividad y plasmar sus propuestas.
Así lo ve el diseñador holandés Marcel Wanders en el Espacio Laufen. Diestro en la materia, se atreve a soñar con un cuarto de baño a lo Duchamp, donde las bañeras de la empresa colaboradora juegan a ser lámparas de araña; los sanitarios dimiten de sus funciones y trepan por las paredes o se sientan a la mesa mientras los espejos juegan al despiste en su ubicación. Nada es lo que parece. Nada tiene sentido lógico. ¿Y…?
El vidrio es el nuevo azulejo. Esa es la propuesta del estudio Zooco para el Espacio Geberit. La fiebre por la cuadrícula adquiere nuevas formas y actitudes y los ladrillos de vidrio templado, rescatados del siglo XIX, sustituyen al azulejo como recurso visual para crear diferentes ambientes en una misma estancia. Principal motivo: éstos dejan pasar la luz natural y la convierte en un ente difuso y envolvente.
En su caso para esta propuesta de sanitarios Geberit, lleva un baño a estadio casi conceptual, “que dialoga con otros elementos naturales como la madera o la piedra, generando una tonalidad acuosa fruto del reflejo de la luz”, apunta.
Y Tomás Alía propone para Espacio Cosentino un entorno surrealista en el que los techos adquieren protagonismo. Recupera la vieja costumbre palaciega de adornar la estructura superior de la casa hasta la extenuación con el objetivo funcional de ampliar visualmente el espacio. Juega con espejos, colores y molduras por todas partes generando un diálogo entre objetos y sus reflejos y también entre tradición artesanal e innovación tecnológica.



